sábado, 11 de octubre de 2014

Sindrome de Estocolmo: un enemigo muy amigo




El sindrome de estocolmo es una reaccion psicologica en la que el secuestrado desarrolla relacion de complicidad y afecto hacia el secuestrador. Este sindrome fundamenta uno de las franquisias de television y videojuegos mas reconocidas en el mundo: Pokemon. En la que el pokemon establece una relacion de afecto con el entrenador que lo captura, esta interesante reaccion me llamo la atencion, su ironia y curiosidad merecen una revision del tema:

Una variedad o manifestación del mecanismo de Identificación, muy frecuentemente citada y estudiada, es la Identificación con el agresor. Esta expresión fue elaborada por el psicoanalista Sandor Ferenczi, y posteriormente utilizada también por Anna Freud, aunque con un significado algo diferente. Un ejemplo ya clásico de Identificación con el agresor es la conducta de algunos de los internados en los campos de concentración nazis, según la descripción del famoso y controvertido psicoanalista Bruno Bettelheim, que estuvo interno durante un año en los campos de concentración de Dachau y de Buchenwald. Según Bettelheim, algunos de aquellos internos hablaban y se comportaban como sus guardianes o vigilantes, también abusaban de sus compañeros, guardaban trozos de restos de los uniformes de los SS, etc. Comportamientos que no podían explicarse solamente por el deseo de congraciarse con sus verdugos. Observaciones parecidas se realizaron también entre los prisioneros de la China comunista durante la Guerra de Corea, así como en otros grupos de personas sometidas a abusos extremos. Es tipo de reacciones paradójicas se interpretan como un mecanismo de defensa de Identificacióndel débil con el fuerte. De alguna manera, sería una respuesta a la recomendación «si no puedes pegarle y ganarle, únete a él y sé como él». Otra manifestación más conocida es el llamado síndrome de Estocolmo.



La denominación síndrome de Estocolmo proviene de lo ocurrido en el atraco al Kreditbanken de Estocolmo, en agosto de 1973, en el que dos fugados de la prisión retuvieron a cuatro empleados durante varios días. Los cuatro secuestrados expresaron y manifestaron con su conducta que habían establecido cierto vínculo afectivo con sus secuestradores. Esta expresión síndrome de Estocolmo y sus sinónimos «vinculación traumática» o «vinculación de terror», se utiliza para describir un conjunto de sentimientos y de comportamientos positivos de la víctima hacia su secuestrador o abusador, acompañados de sentimientos negativos hacia la familia, amistades y policía. A ello se añade en algunos casos una actitud favorable hacia las razones y puntos de vista del secuestrador-abusador y señales de lealtad, sin tener en cuenta el peligro. Es como si se hubiera establecido un vínculo afectivo o, en términos psicodinámicos, se hubiera producido una Identificación con el agresor.



Al explicar el proceso desde la víctima, en primer lugar, se aclara que, además de aterrorizada, queda infantilizada. De este modo, experimenta un alivio, como el niño, cuando se le da de comer, se le permite ir al baño, etc., hasta llegar a la gratitud por permitirle seguir con vida. Así, el secuestrado puede llegar, dentro del proceso de defensa psicológica, a negar, reprimir u olvidar que el secuestrador es el origen de su dolor. Por el contrario, comprueba que le permite seguir con vida, le da de comer, le permite comunicarse e ir al baño, etc.

El que las autoridades no accedan a las demandas, intenten asaltar el lugar, etc., con riesgo de su propia vida, ayuda a que el secuestrado las perciba como un enemigo; actitud que, evidentemente, comparte con los secuestradores. En este contexto de terror, aislamiento e infantilización, la actitud del secuestrado hacia el secuestrador puede llegar a hacerse patológica y a surgir el agradecimiento, la admiración, la vinculación y Identificación con él. Si las circunstancias de edad y sexo de secuestrador y secuestrado lo propician, puede surgir una relación romántica (Patty Hearst, hacia Cujo, del Ejército Simbiótico de liberación; Kristin hacia Olafson), o de tipo paterno filial.

Sin embargo, una revisión de las pocas investigaciones sistemáticas realizadas sobre esta experiencia llega a la conclusión de que no existen comportamientos tan convergentes o semejantes, como para hablar de «síndrome» y que la expresión «síndrome de Estocolmo» responde más a la homogeneidad que se encuentra en los casos informados por los medios que a un análisis riguroso del conjunto de los casos de secuestro. Sin embargo, la expresión «síndrome de Estocolmo» ha tenido éxito y se aplica, por extensión, a las reacciones de algunas víctimas de violación o maltrato, niños abusados sexualmente, miembros nuevos de sectas, víctimas de relaciones intimidantes de pareja, prisioneros de guerra o de campos de concentración, etc. Incluso se ha generalizado también un uso, metafórico, para referirse a la identificación con el partido dominante, o con el poder, de personas o grupos que en principio discrepaban –y que deberían discrepar según los que aplican la expresión–, pero que se acomodan e identifican con el que ostenta el poder.

Aqui un video de la relacion de un secuestrado con un secuestrador, en el que se expone de manera superficial lo que sucede en este sindrome:





The Shutter Island: vivir como un monstruo o morir como un hombre bueno?



La isla siniestra, mi película favorita, de mi director favorito Martin Scorsese; una película que logra arrastrar a la persona que la esta viendo, hacia dentro de la misma, provocando que el espectador sienta lo mismo que los actores, y se solapen los limites entre el mundo exterior y el de la película. Es una pieza de arte que en mi opinión provoca las 3 etapas fundamentales de la sensibilidad estética: la exposición, la suspensión y la conducción. Una pelicula que se tiene que esperar hasta el ultimo guion para entender la verdadera historia.



La isla siniestra muestra a DiCaprio como un alguacil federal atrapado en una red de ilusiones y paranoia mientras investiga la desaparición de una asesina en un hospital (psiquiátrico-prisión) para criminales dementes altamente peligrosos con desórdenes mentales. Esta película nos traslada al verano de 1954. Los agentes federales Teddy Daniels (Leonardo DiCaprio) y Chuck Aule (Mark Ruffalo) son destinados a una remota isla de la bahía de Boston para investigar la desaparición deuna peligrosa asesina (Emily Mortimer) recluida en el hospital psiquiátrico Ashecliffe, uncentro penitenciario dirigido por el siniestro doctor Cawley (Ben Kingsley).Investigarán que la reclusa asesinó a sus pequeños hijos y que ha escapado sin dejar huella. Además deberán investigar si se hacen distintos tipos de experimentos con algunos internados. Serán apoyados en su búsqueda por los psiquiatras encargados del lugar, los doctores Cawley (Ben Kingsley) y Naehring (Max von Sydow). La atmósfera opresiva y los efectos de una fuerte tormenta (huracán) pondrán a prueba la estabilidad emocional del agente Daniels, perseguido además por los recuerdos de la muerte trágica de su esposa y de su experiencia en la guerra cuando liberan el campo de concentración de Dachau. La película desarrolla varias situación y acontecimientos e incógnita que el espectador encontrará respuesta al final de la película. 



El personaje presenta un Trastorno por estrés postraumático. 

Según el DSM-IV este tipo de trastornos les sucede a las personas expuestas por algún tipo de acontecimiento que sufrieron, caracterizados por muertes o amenazas de integridad física o de los demás. El personaje muestra aspectos importantes del trauma, es capaz de recordar el hecho de tener 3 hijos y que su esposa es la causante de la muerte de ellos, pero que al mismo tiempo recuerda que acabó con la vida de su esposa asesinándola. Tiene sueños recurrentes sobre lo sucedido, ya que durante la película el personaje sueña con su esposa y su hija, estableciendo una comunicación indirecta que involucraba lo que había sucedido. El aspecto de tener acontecimientos que caracterizan como la participación de él en la segunda guerra mundial, lo podemos observar cuando estuvo expuesto a sueños en el cual el participaba, teniendo imágenes y acontecimientos traumáticos, también vivenciando la muerte de sus hijos y su esposa cuando la asesina. El personaje actúa o tiene la sensación de que el acontecimiento traumático está sucediendo, incluyéndose al revivir la experiencia, ilusiones, alucinaciones. 





Dentro de los mecanismos de defensa presentes en la Isla Siniestra podemos mencionar los siguientes: represión, negación y proyección. 



La represión es un mecanismo de defensa en el cual en el cual el YO es el que se ve amenazado, por lo que la persona trata de rechazar acontecimientos hacia el inconsciente, los cuales pueden ser dolorosos o inaceptables; los cuales pueden provocar conflictos emocionales que lleguen a afectar a la persona. 

Ejemplo: el método fue utilizado por parte del protagonista al momento en el que se da cuenta que sus hijos han sido asesinados por su esposa, el protagonista reprime los sentimientos obtenidos por la fatídica sorpresa. 



La regresión sucede cuando el paciente se devuelve a una etapa anterior a la de los hechos que le han provocado los conflictos emocionales y problemas de ansiedad. Ejemplo: la regresión se refleja en el inicio de la película cuando el protagonista interpreta el papel de un detective, la cual fue su actividad diaria hasta el momento del asesinato de sus hijos. Otra regresión que se da a conocer es cuando el doctor le comenta al protagonista que el ha sufrido una regresión que todos esos acontecimientos que están viviendo en ese momento ya los habían vivido y que parecía como un casette que se devuelve y se devuelve. 

La negación es el mecanismo de defensa en el cual se tiende a negar un hecho que afecta al paciente y el cual provoca en estos posibles cuadros de ansiedad. 

Ejemplo: niega la forma en que murió su esposa y quien la mato ya que protagonista dice que su esposa fue asesinada por Andrew quien hacia el mantenimiento de los apartamentos donde vivía con su esposa y que fue asesinada en un incendio. 



La proyección sucede cuando un paciente le da a otra persona características, cualidades o deseos propios, esto se da por una presión hacia el SUPER YO, esto en cuanto el paciente es inseguro, temeroso. Ejemplo: método en cual está expuesto en la película en sus acciones de escape de la institución, en la cual la doctora que se negaba a la terapia termino dándole el lugar que él tomo en el escape. 



La racionalización es la justificación que hace el paciente por darle validez a lo que sucedió. Ejemplo: al final de la película cuando están los doctores confrontando al protagonista y le consultan sobre quien era Tedy Daniels y el contesta que no existe que el creo a Tedy por que no soportaba la idea de que la esposa mato a sus hijos. 



Otra proyección en la cual se da la racionalización es cuando el no culpa a su esposa por la muerte de sus hijos sino que él se culpa por no haber tomado acción alguna cuando su esposa le contó que se le había metido un insecto el cual le daba órdenes a ella. 





La isla siniestra es una película con un gran componente psicológico y psiquiátrico, que salta a los ojos aun si la audición no tiene conocimientos de estas asignaturas, lo que la hace una pieza de arte con misterio y que envuelve hasta sumergirte dentro de la misma.

lunes, 6 de octubre de 2014


Parafílias


Las parafilias, antiguamente denominadas desviaciones o perversiones sexuales -términos dejados de lado por su connotación peyorativa- se definen por que la imaginación o los actos inusuales o extravagantes son necesarios para la excitación sexual. Tales imágenes o actos, que tienden a ser insistentes e involuntariamente repetitivos, implican:

-La preferencia por el uso de objetos sexuales no humanos para alcanzar la excitación sexual.

-Actividad sexual repetitiva con personas, pero en la que se da sufrimiento o humillación real, no simulada.

-Actividad sexual repetitiva con niños o personas que no consienten.

Dado que una cierta imaginación parafílica forma parte de la conducta sexual normal, sólo ingresan en la categoría de parafílicos aquellos que la requieran como condición indispensable para obtener la excitación sexual. Por otro lado, en la medida que muchos de estos trastornos implican el no consentimiento de la pareja, ellos pueden, frecuentemente, asociarse a problemas legales y sociales.



Por lo general, los parafílicos no experimentan su conducta como patológica, considerando que su problema es la "incomprensión" de los demás. Otros experimentan sentimientos de vergüenza y culpa y presentan sintomatología ansiosa y depresiva asociada. A menudo los parafílicos presentan disfunciones psicosexuales y es frecuente hallar entre ellos marcada inmadurez emocional. Son también comunes los problemas conyugales, de adaptación social y aquellos de naturaleza legal. El exhibicionismo representa un tercio de todos los delitos sexuales denunciados, seguido por la paidofilia.

La premisa anterior ha sido muy cuestionada, y la interrogación es si las parafilias deben ser retiradas del DMS IV por la confusión que hay entre la enfermedad mental y los intereses sexuales poco habituales y los limites existentes entre estos dos parámetros.

Sin embargo, el DSM-IV considera ocho parafilias, más una categoría residual. Veamos en qué consisten:

1. Exhibicionismo. La sintomatología esencial de este trastorno consiste en necesidades sexuales y fantasías sexualmente excitantes, intensas y recurrentes de por lo menos seis meses de duración, ligadas a la exposición de los propios genitales a una persona extraña, sin que se pretenda luego tener relaciones sexuales con el desconocido, aunque muchas veces el exhibicionista se masturba al tiempo que se muestra (o cuando se imagina que se expone). Este trastorno se presenta, aparentemente, sólo en hombres y las víctimas son mujeres y niños. Las consecuencias médico legales de esta conducta son frecuentes y no son pocos los arrestos por tal causa.

2. Fetichismo. Lo esencial de este trastorno consiste en el uso de objetos no vivientes (fetiches) como método preferido, a veces exclusivo, para conseguir excitación sexual. Los fetiches tienden a ser artículos de vestir (ropa interior femenina, zapatos) o, menos frecuentemente, partes del cuerpo humano (por ejemplo, cabellos). Se excluyen aquellos objetos diseñados especialmente con fines de provocar la excitación sexual, como el caso de los vibradores.

3. Frotteurismo. Lo esencial de este trastorno consiste en intensas necesidades sexuales recurrentes, así como fantasías sexualmente excitantes, que implican el contacto y el roce con una persona desconocida que no consiente. Es el contacto y no la naturaleza coercitiva del acto lo que resulta excitante para el individuo.

4. Paidofilia. Lo distintivo de esta alteración es que el individuo, durante un período de por lo menos seis meses, experimenta necesidades sexuales intensas y recurrentes así como fantasías sexualmente excitantes que implican actividad sexual con niños pre-púberes (generalmente de 13 años o menos). La edad del paciente se sitúa arbitrariamente en 16 años o más y debe ser por lo menos cinco años mayor que el niño.

Debe especificarse si el paciente se siente atraído por el sexo masculino, el femenino o ambos; si el trastorno está limitado al incesto o si se trata, o no, del tipo exclusivo, es decir únicamente atraído por niños, o del tipo no exclusivo.

El trastorno empieza por lo general en la adolescencia. Frecuentemente son los varones de 30 a 40 años de edad los que prefieren la actividad sexual con niños del sexo opuesto. La atracción hacia las niñas parece dos veces más frecuente que la atracción hacia los niños. Cerca del 11% de los paidofílicos son extraños para sus víctimas, mientras que en un 15% se trata de relaciones incestuosas.

5. Masoquismo Sexual. El masoquista consigue la excitación sexual a través del sufrimiento, es decir, siendo humillado, golpeado o atormentado de cualquier manera. El diagnóstico debe hacerse cuando el individuo realiza actos -hechos reales, no simulados- que impliquen sufrimiento y no solamente cuando se entrega a fantasías de tal género.

6. Sadismo Sexual

Lo esencial aquí es la imposición de sufrimiento físico o mental –real, no simulado – a otra persona con el propósito de obtener la excitación sexual. La pareja del sujeto sádico puede consentir o no este trato. En el segundo caso, la actividad sádica puede determinar problemas legales. En casos severos los sujetos llegan a violar, torturar o matar a sus víctimas.

7. Voyeurismo. Llamada también escoptofilia, se caracteriza por la observación repetida y subrepticia a gente que está desnuda, desvistiéndose o realizando el coito, pero sin que el voyeur busque ningún tipo de contacto sexual con la gente observada. Esta conducta constituye el método preferido y en los casos más graves, exclusivo, para conseguir la excitación sexual. A menudo el individuo se masturba durante el acto o poco tiempo después, pero no busca tener relaciones sexuales con las personas observadas.



8. Fetichismo travestista. Este trastorno implica necesidades sexuales y fantasías sexualmente excitantes, intensas y recurrentes, de por lo menos seis meses de duración, que involucran el uso de vestimentas del sexo opuesto (en un varón heterosexual). El sujeto con este trastorno no desea cambiar de sexo. Debe especificarse: con disforia sexual, si la persona no se siente bien con su identidad o su rol sexual.

9. Parafilias no especificadas (o atípicas). Estas alteraciones no cumplen los criterios para cualquiera de las categorías específicas citadas. Ejemplos: escatología telefónica (llamadas obscenas) necrofilia (cadáveres) parcialismo (atención centrada exclusivamente en una parte del cuerpo) zoofilia (animales) coprofilia (heces) klismafilia (enemas) urofilia (orina).

Trastornos sexuales no especificados. Esta categoría incluye perturbaciones de la sexualidad que no pueden considerarse parafilias ni disfunciones sexuales. Tales alteraciones son ya sea poco frecuentes, escasamente estudiadas, difícilmente clasificables o no descritas claramente en el DSM-IV. Ejemplos: disforia post coital, problemas de pareja, matrimonio no consumado, donjuanismo, ninfomanía y el persistente y acentuado malestar acerca de la orientación sexual.


domingo, 5 de octubre de 2014

Ludopatía: El otro lado del juego


El juego patológico es un trastorno incapacitante, progresivo y crónico con efectos devastadores en el individuo y quienes lo rodean. Son pocos los estudios referentes a su etiología y tratamiento. La industria del juego se ha convertido en una de las más rentables en los últimos años, fenómeno que se hace evidente en todas las latitudes. El apoyo empresarial y estatal, la crisis económica y el retroceso en los valores, han contribuido a la proliferación desmesurada de sitios dedicados al juego existiendo una mayor posibilidad de acceso a éste y un aumento en el número de personas con problemas relacionados con esta conducta.


Definición

Lesieur (1984) define al jugador patológico como la persona que fracasa progresiva y reiteradamente en su intento por resistir el impulso de jugar a pesar de que esta conducta implique dificultades en su vida personal, familiar, social y profesional.


Clasificación Diagnóstica

Los criterios diagnósticos del DSM IV son:


A) Conducta de juego desadaptativa indicada por al menos cinco de los siguientes síntomas:

1. Preocupado por el juego (por ejemplo, preocupado con revivir de nuevo las experiencias pasadas de juego, incapacitado o planeando la siguiente aventura, o pensando en el modo de obtener dinero para jugar).

2. Necesidad de jugar con mayor cantidad de dinero para obtener la excitación deseada.

3. Hace repetidos esfuerzos sin éxito para controlar, disminuir o dejar de jugar.

4. Inquietud o irritabilidad cuando intenta disminuir o dejar de jugar.

5. Juega como un modo de escapar de los problemas o de los estados de sentimiento intolerables (por ejemplo, sentimientos de desamparo, culpa, ansiedad, depresión).

6. Después de perder dinero en el juego, a menudo vuelve otro día para intentar recuperarlo (a "cazar" las propias pérdidas).

7. Miente a los miembros de su familia, empleador, o terapeuta para ocultar el grado de su implicación en el juego.

8. Comete actos ilegales, tales como falsificación, fraude, robo o desfalco, para financiar el juego.

9. Ha arriesgado o perdido una relación importante, el trabajo, u oportunidades educativas o de promoción, a causa del juego.

10. Cuenta con otros individuos (o instituciones) para proporcionarle dinero y aliviar una situación financiera desesperada producida por el juego.

B) El trastorno no se circunscribe a un episodio maníaco.


El juego patológico está incluido en el Manual Diagnóstico y Estadístico de Enfermedades Mentales (DSM IV) de la Asociación Psiquiátrica Americana en la categoría de Trastorno de Control de Impulsos, siendo llamativo que sus criterios diagnósticos son similares a los Trastornos por Uso de Sustancias (abuso y dependencia). La Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE 10) lo clasifica como Ludopatía en la categoría Trastornos de los Hábitos y del Control de Impulsos.


Tipos de jugadores

Ochoa y Labrador (1994) diferencian los siguientes tipos de jugadores: El jugador social, quien juega por placer, de modo esporádico y con control sobre el juego. El jugador profesional también controla la conducta de juego y estudia las jugadas, permitiéndole obtener beneficios. El jugador problema, que aunque mantiene cierto control sobre la conducta de juego, dedica gran cantidad de tiempo y dinero en ésta. Finalmente, el jugador patológico es quien ha perdido el control sobre el juego, presentando notorio deterioro a nivel personal, familiar y social.



Factores que perpetúan el juego

· Refuerzos positivos y negativos: El dinero que se cree poder ganar, las ilusiones de éxito, el refuerzo social por sus pares y la excitación y emociones no generados por otras actividades, son ejemplos de refuerzos positivos que perpetúan el juego. El efecto reforzador negativo de la conducta de juego, se evidencia cuando se recurre a éste para evitar síntomas displacenteros tales como la depresión, el aburrimiento o la ansiedad.

· Estímulos discriminativos: Las luces, el sonido, la música son estímulos asociados a la conducta del juego que con el tiempo se asocian con el efecto reforzador positivo o negativo del mismo. Estos estímulos atraen la atención e invitan a jugar.

· Sesgos cognitivos, creencias y pensamientos irracionales: Se propone que el jugador procesa inadecuadamente la información, generándose pensamientos equivocados pero que admite como válidos. Estas ideas irracionales están relacionadas con la ilusión de control (expectativas de éxito personal sin tener en cuenta las leyes de la probabilidad).
Atribuir el éxito en el juego a factores personales (habilidad, esfuerzo) y los fracasos a factores externos (mala suerte, ruido, etc.).
Se atiende a los resultados positivos (ganancias) interpretándolos como señal de habilidad, suerte favorable, etc. y no se presta atención o se justifican los resultados desfavorables no afectándose así su sistema de creencias.

· Falta de habilidades para enfrentar el impulso de jugar: Poco autocontrol, carencia de habilidad en el manejo del dinero, pocas habilidades en la comunicación, la solución de problemas, el enfrentamiento del estrés y el uso inadecuado del tiempo libre, contribuyen entre otros, al aumento de la conducta de juego.


Se inicia usualmente en la adolescencia. En las mujeres se manifiesta tardíamente. Varios años pueden transcurrir mientras el sujeto actúa como jugador social. La frecuencia de juego puede precipitarse por un factor estresante o una mayor exposición a la situación de juego. El patrón de juego es regular o episódico y el curso es crónico. Rosenthal describe cuatro etapas típicas en el juego patológico: Ganancias, pérdidas, desesperación y desesperanza.


El pronóstico sin tratamiento es malo. Gradualmente aumentará la disfunción familiar y laboral con deterioro financiero, implicación en actividades indebidas y posterior vinculación a procesos judiciales. Pueden aparecer trastornos de ansiedad o trastornos del estado de ánimo y en algunos casos, motivados por las dificultades generadas, intentos de suicidio. El diagnóstico oportuno de esta patología y de los trastornos psiquiátricos asociados, pueden cambiar de manera significativa el curso de este trastorno.




Tratamiento

Son metas del tratamiento interrumpir la conducta de juego, restablecer el funcionamiento social, laboral y familiar, tratar los trastornos psiquiátricos asociados y prevenir recaídas.

El manejo usualmente se hace de manera ambulatoria. Se opta por tratamientos con hospitalización cuando: Existe patología psiquiátrica significativa asociada (ej.: depresión mayor con ideación suicida), el sujeto es incapaz de abstenerse de jugar, no hay un adecuado soporte familiar, el paciente abusa o depende de sustancias o existe el riesgo de realizar actividades peligrosas que pongan en peligro la integridad del paciente o de quienes le rodean.


Para el tratamiento existen variedad de opciones como son las terapias psicoanalíticas y psicodinámicas, terapia del comportamiento, terapia cognitiva, grupos de autoayuda (jugadores anónimos) y farmacoterapia. No existe un número significativo de estudios comparativos que permitan determinar la utilidad de determinado tipo de tratamiento.

La terapia biologica psiquiátrica de hace algunos años


1. La terapia electroconvulsiva 




Más comúnmente conocida como electroshock, este método de tratamiento es justo como suena: al enfermo mental se le contenía con una serie de bandas y muchas veces con un equipo lleno de médicos asistentes, mientras cientos de voltios de electricidad pasaban a través de su cerebro. Se utiliza más frecuentemente para tratar cuadros de depresión mayor que no han respondido a otros tratamientos, pero también para tratar la manía, catatonia, esquizofrenia y otros trastornos mentales. Un gran porcentaje de los pacientes tratados experimentaron una pérdida significativa de la memoria. 



2. La trepanación 



La trepanación es una práctica que se remontan a los tiempos prehistóricos, en pocas palabras, es la práctica de la perforación de un agujero o una serie de orificios en el cráneo de un paciente con el fin de liberar cualquier mal que podría estar dentro, igualmente se usaba en pacientes con migraña y crisis epilépticas. 



3. Hidroterapia 



El concepto de terapia de agua puede evocar algunas ideas más relajantes hoy en día, pero en la década de 1800 y principios de 1900, la hidroterapia no era tan agradable. Los pacientes eran atados en el interior de la bañera, o bien envueltos en paños, luego eran sometidos a chorros violentos de agua, como medio de sedación. 



4. Terapia de shock de insulina 




A principios de la década de 1920, el doctor Manfred Sakel fue pionero en la idea de la terapia a través del coma inducido. Enfermos mentales y esquizofrénicos fueron inyectados con altas dosis de insulina con el fin de ponerlos en estado de coma, Sakel creía que se curarían al salir del estado de coma.



5. Lobotomía 




Durante más de dos décadas, en el siglo 20, los médicos creían que la eliminación física de las conexiones de la corteza prefrontal podría curar a los pacientes mentales. El procedimiento se realizaba regularmente insertando un objeto afilado (llamado Orbitoclast) a través del conducto lacrimal de un paciente, entonces se golpeaba con un mazo para alcanzar el objetivo previsto. Este método terapéutico fue el que le concedio al Dr. Moinz el nobel de Medicina en 1949, ya que los pacientes a los que se les practicaba resolvieron algunos síntomas psicóticos, sin embargo quedaban en un estado de estupor y aislamiento social, provocando que la lobotomía fuera abolida. La ultima lobotomía legal fue realizada en el año 1967.



6. Esterilización 





El médico austriaco Julius Wagner-Jauregg era conocido por esterilizar a los pacientes que él creía que habían desarrollado esquizofrenia debido a la masturbación excesiva. 



7. Inyecciones contra la malaria 





Antes de descubrir curas mucho más simples y efectivas, los pacientes con neurosífilis eran inyectadas con la malaria, que elevaba su temperatura al extremo y a su vez mataba el virus de la sífilis. 



8. Extracción de órganos 




El Dr. Henry Cotton, un psiquiatra de principios del siglo 20, creía que los trastornos mentales eran causados por bacterias en el interior del cuerpo. Su solución? Extraer órganos enteros que fueron infectados por la locura. No hace falta decir que pocos sobrevivieron al proceso. 



9. Restricción en las cunas Utica 




Uno de los más crueles instrumentos de coerción, la cuna Utica, era una jaula del tamaño de un ataúd en el que los pacientes rebeldes eran colocados hasta ser sedados. 



10. La privación del sueño 




Ciertos hospitales, como el Hospital Mental Camarillo aquí fotografiado, estaban hacinados por lo que los pacientes hacían cola para dormir sentado. Alternativamente, algunos creían que la privación del sueño podría ayudar en el tratamiento de la depresión. 


Después de ver estas técnicas para ayudar y curar a los enfermos mentales de la antigüedad, solo puedo decir que gracias a dios vivimos en el siglo 21.

sábado, 4 de octubre de 2014


Psiquiatría forense, la mente y las leyes



La psiquiatría forense como parte de la psiquiatría y esta a su vez de la Ciencia Médica, estudia el comportamiento normal y anormal del individuo, su tarea es evaluar, diagnosticar y emitir el dictamen relacionado con la sanidad mental o con los trastornos del comportamiento o patologías mentales, las cuales tienen diversos orígenes entre los que destacan factores genéticos, físicos, químicos, psicológicos y socio ambientales. Implica nociones médico-legales de orden psiquiátrico, donde lo clínico se transforma en un lenguaje aplicable para colaborar en las diferentes áreas jurídicas: penal, civil, laboral. Respondiendo a los cuestionamientos de las autoridades judiciales, siendo el médico psiquiatra denominado "perito" quien debe emitir un informe escrito en el cual se establece la capacidad mental de la persona evaluada, lo que la autoridad competente podrá considerar como un elemento en el proceso, para orientar su conducta jurídica.

La intervención del perito muchas veces puede hacerse de forma inmediata, lo que permite que el perito psiquiatra dictamine acerca del estado mental del presunto responsable. En otras ocasiones son indispensables estudios de mayor profundidad para no incurrir en errores que influyan negativamente en el juicio de la autoridad y que afectaran la situación jurídica de una persona.

Las actividades a grandes rasgos del psiquiatra forense se pueden describir de la siguiente forma:

En el Derecho Penal:

La elaboración de un informe sobre el estado de salud mental de un acusado, lo que engloba fundamentalmente: Si reconoce el valor de sus actos y si es capaz de actuar conforme a ese conocimiento, en ocasiones la valoración del potencial delictivo y como consecuencia de ello si se puede inferir una anulación o una disminución de su imputabilidad.

En el Derecho Civil:

Dictaminar si determinada persona presenta alguna anomalía, deficiencia o enfermedad mental, que pueda constituir alguna de las causas de restricción de sus capacidades jurídicas.

En el Derecho Laboral:

Demostrar la existencia de una o varias alteraciones psíquicas en un accidente de trabajo y para valorar como incapacidad una secuela psíquica en un accidente. También en la investigación de la simulación de enfermedad mental.

En general la intervención del psiquiatra forense tiene como elementos a investigar en su práctica dentro del ámbito legal:

a) La salud mental del procesado.

b) El tipo de enfermedad mental que presenta.

c) El curso de dicha enfermedad aguda o crónica y si esta es reversible e irreversible.

d) Si actúo no bajo los efectos de alguna enfermedad mental, estado emocional patológico.

e) Su grado de peligrosidad.

f) Su daño moral o psicológico.

g) Si tiene o no capacidad de querer y entender las consecuencias de sus actos.

h) Si es imputable o inimputable.

i) Si se encuentra capacitado o no para conducirse en sus actos civiles y/o jurídicos.

j) Si requiere hospitalización inmediata y/o tratamiento psiquiátrico de forma temporal o permanente


Por último y como conclusión, los psiquiatras forenses ofrecen posibilidades de asesoramiento extendidas más allá de los temas que le competen al abogado o al juez, ya que se intenta brindar una aproximación técnica del conocimiento del estilo conductual y de la personalidad del sujeto que, por alguna razón, le interesa a la justicia.


miércoles, 1 de octubre de 2014


El perfil de un psicópata criminal


¿Qué lleva a un individuo a cometer un crimen, sin sentir miedo o compasión?

De acuerdo a Robert Hare, autoridad mundial en psicología criminal, y profesor de la Universidad de Columbia Británica (Canadá), señala que precisamente la única característica ineludible en un psicópata “es que carecen de emociones, de la capacidad de situarse en el lugar de otra persona para siquiera imaginar su sufrimiento”.

También agrega Hare que un psicópata busca entrar en tu cerebro hasta intentar imaginar lo que piensas, pero nunca podrá llegar a comprender cómo te sientes. Incluso está demostrado que un psicópata puede llegar a relacionarse social o intelectualmente, pero siempre viendo a las personas como objetos, es decir, le quitan al otro los atributos de persona para valorarlo como cosa.

La psicopatía es la anomalía psíquica, un trastorno antisocial de la personalidad, por la que, a pesar de la integridad de las funciones perceptivas y mentales, se halla patológicamente alterada la conducta social del individuo que la padece.

Las causas que se han encontrado del porqué de la conducta psicopática indican que, como son individuos relativamente insensibles al dolor físico, rara vez adquieren miedos condicionados, tales como el miedo a la desaprobación social o a la humillación, miedo que restringirían sus malas acciones y les darían un sentido del bien y del mal.

Las características conductuales del psicópata podrían ser determinadas tanto por factores fisiológicos, como por factores socio-psicológicos. La conducta psicopática podría ser causada por traumas infantiles que generan conflictos por los cuales el “Niño” no puede identificarse con el progenitor del mismo sexo ni apropiarse de sus normas morales. Los psicólogos conductistas creen que la conducta psicopática resulta del aprendizaje.

El psiquiatra norteamericano Hervey M. Cleckley, pionero en la investigación sobre psicopatía, distinguió tiempo atrás en 1941, en su reconocido libro La máscara de cordura, cuatro subtipos diferentes de psicópatas:


Los PSICÓPATAS PRIMARIOS no responden al castigo, a la aprehensión, a la tensión ni a la desaprobación. Parecen ser capaces de inhibir sus impulsos antisociales casi todo el tiempo, no debido a la conciencia, sino porque eso satisface su propósito en ese momento. Las palabras no parecieran tener el mismo significado para ellos que el que tienen para nosotros. No siguen ningún proyecto de vida, y parece como si fueran incapaces de experimentar cualquier tipo de emoción genuina.

Los PSICÓPATAS SECUNDARIOS son arriesgados, pero son individuos más proclives a reaccionar frente a situaciones de estrés, guerreros, y propensos a la culpabilidad. Se exponen a más estrés que la persona promedio, pero son tan vulnerables al estrés como la persona promedio. Son gente audaz, aventurera y poco convencional que comenzó a establecer sus propias reglas de juego a temprana edad. Son conducidos fuertemente por un deseo de escapar o de evitar dolor, pero también son incapaces de resistir a la tentación. Tanto los psicópatas primarios como los secundarios están subdivididos en:

Los PSICÓPATAS DESCONTROLADOS: los que parecen enfadarse o enloquecer más fácilmente y más a menudo que otros subtipos. Su frenesí se asemejará a un ataque de epilepsia. Por lo general son también hombres con impulsos sexuales increíblemente fuertes, capaces de hazañas asombrosas con su energía sexual. También parecerían estar caracterizados por ansias muy fuertes, como en la drogadicción, la cleptomanía, la pedofilia, cualquier tipo de indulgencia ilícita o ilegal.
Los PSICÓPATAS CARISMÁTICOS: son mentirosos encantadores y atractivos. Por lo general están dotados de uno u otro talento, y lo utilizan a su favor para manipular a otros. Son generalmente compradores, y poseen una capacidad casi demoníaca de persuadir a otros para que abandonen todo lo que poseen, incluso hasta sus vidas. Este subtipo llega a menudo a creerse sus propias ficciones. 


El psicólogo criminal Robert Hare sostiene que los psicópatas “no sienten ninguna angustia personal ni tienen ningún problema; el problema lo tienes tú. Su capacidad para castigar a sus víctimas se basa en un comportamiento anormal del cerebro, que reacciona de manera completamente distinta a como lo hace el de una persona sana”.


Años atrás el doctor Hare a partir de la revisión de expedientes penitenciarios y a entrevistas realizadas a criminales, concluyó que este tipo de personalidad puede evaluarse mediante una lista de 20 características o síntomas:
1. Locuacidad / Encanto superficial.
2. Egocentrismo / Sensación grandiosa de la autovalía.
3. Necesidad de estimulación / Tendencia al aburrimiento.
4. Mentira patológica.
5. Dirección / Manipulación.
6. Falta de remordimiento y culpabilidad.
7. Escasa profundidad de los afectos.
8. Insensibilidad / Falta de empatía.
9. Estilo de vida parásito.
10. Falta de control conductual.
11. Conducta sexual promiscua.
12. Problemas de conducta precoces.
13. Falta de metas realistas a largo plazo.
14. Impulsividad.
15. Irresponsabilidad.
16. Incapacidad para aceptar la responsabilidad de las propias acciones.
17. Varias relaciones maritales breves.
18. Delincuencia juvenil.
19. Revocación de la libertad condicional.
20. Versatilidad criminal.


Por su parte, un estudio reciente realizado por el profesor de la Universidad de Cornell, Jeff Hancock y sus colegas, los psicópatas tienden a escoger palabras muy concretas cuando hablan de sus crímenes. El informe fue publicado en la revista Legal and Criminological Psychology , y reveló que 14 varones psicópatas usaban más palabras como “porque” o “por lo tanto”, que implican que tienen un objetivo claro cuando comenten sus crímenes. Y usan dos veces más términos relacionados con necesidades físicas como los alimentos, el sexo y el dinero. Y en su discurso apenas incluyen palabras que hagan referencia a la familia, la religión y otras necesidades sociales. Asimismo suelen usar más el tiempo pasado y hablan menos fluido, empleando más “ums” y “uhs” que el resto de la población.


En el transcurso de la historia han existido grandes psicópatas criminaless, caracterizados por su crueldad, su personalidad inhumana, su falta de moralidad y su gran inteligencia y la minucia con que fabrican sus planes y homicidios. Nombres como: Ted Bundy, Charles Manson o el famoso Jack el Destripador han quedado como una mancha en la historia, porque además de las grandes cantidades de personas que asesinaron, lo hacían con unos detalles y peculiaridades que hacían pensar en que se trataban de asesinos no muy normales y que han motivado incluso a hacer películas sobre ellos.



Ted Bundy

Charles Manson


A continuación un documental que narra algunas de las historias mas increíbles de los psicópatas criminales mas famosos: